Escalando el Kilimanjaro

Escalar el Kilimanjaro ha sido una de las cosas más duras que he hecho en mi vida. 6 días de hikking con un momento especialmente duro: los días 4 / 5. El cuarto día subes 4 horas por la mañana, comes, 4 horas por la tarde. Cenas. Tratas de dormir, un par de horas a lo sumo. A las 12 te levantan y empieza la summit night. Toda la noche subiendo para llegar a los 5895m para ver el amanecer. Una puta bestialidad debido al esfuerzo y a la falta de oxígeno. Mi compañera no pudo llegar a la cima, vomitaba y tenía que parar a recuperar el aliento cada 3 pasos.

Llegar a la cima fue uno de esos momentos que jamás olvidaré. Después del esfuerzo sobrehumano, volver a ver salir el Sol a casi 6000 metros, como cuando escalé el Huayna Potosí en Bolivia, fue una recompensa que hizo que valiera la pena. Al ver la cima y saber que en pocos minutos coronaría la montaña más alta de Africa, ya empecé a emocionarme. Pero lo que yo no me esperaba era que al llegar a la cima me encontraría como un hombre se declaraba a su prometida. Todos empezamos a cantar y a aplaudir, fue increíble… Y en ese momento rompí a llorar como un niño.
 



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